Los ciudadanos uruguayos de Fray Bentos (centro oeste) empapelaron las zonas públicas con la bandera de su país para recibir la marcha de ambientalistas de la provincia argentina de Entre Ríos, que rechazan la instalación de una planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia, a orillas del Río Uruguay, que separa a ambos países.
Fachadas de edificios públicos, viviendas, camionetas, automóviles y motocicletas se visten este domingo con la bandera uruguaya, para recibir la caravana de la Asamblea Ambientalista proveniente de la vecina ciudad argentina de Gualeguaychú.
Los marchistas han ratificado el carácter pacífico de su manifestación, al asegurar que "la marcha se realizará con tranquilidad (...) no habrá ningún tipo de incidentes de parte de los argentinos", dijo el asambleísta Gustavo Rivollier.
Sin embargo, la idea de "empapelar" Fray Bentos responde al llamamiento de las autoridades uruguayas, entre ellas, la del viceministro del Interior, Ricardo Bernal y el intendente del departamento de Río Negro, Omar Lafluf, que pidieron "calma, demostrar una vez más la cultura cívica de los uruguayos y no responder a las provocaciones".
A primeras horas de la mañana, no se registraron incidentes cuando la aduana uruguaya requisó banderas y pancartas con inscripciones como "No a las papeleras" y "No a Botnia".
El acceso a la planta de Botnia, está obstaculizado por un vallado lineal de más de 2 mil metros, ubicado a 2 kilómetros de la puerta de ingreso de la fábrica. Unos 500 efectivos de la Prefectura uruguaya están a cargo de la seguridad de la zona.
Para la marcha está previsto que los argentinos ingresen a Fray Bentos con tapa bocas y sombrillas negras, para simbolizar los efectos contaminantes que producirá Botnia.
La planta Botnia mantiene en conflicto a los Gobiernos de Argentina y Uruguay.
Buenos Aires argumenta que la edificación de la planta de celulosa, en la ciudad de Fray Bentos, supone un peligro ecológico irreversible para la región. Montevideo, sin embargo, niega que la papelera represente problema alguno.
Ante la falta de consenso, Argentina recurrió el año pasado a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que atiende la acusación argentina contra Uruguay, por haber permitido la construcción de la pastera sobre el río compartido, violando un tratado bilateral sobre la corriente fluvial que data de 1975.
Uruguay por su parte, acudió a la misma instancia internacional para denunciar los bloqueos de comunicaciones impulsados desde la provincia vecina argentina de Entre Ríos, alegando que la medida de los ambientalistas afecta el comercio en la zona y el tránsito binacional. Esta demanda fue desestimada por La Haya.
La semana pasada, decenas de lanchas atravesaron los límites internacionales del Río Uruguay para protestar durante el acto de apertura del puerto que servirá a Botnia para transportar sus materias.