Alberto Cortez: Metáforas de la Ternura

Ejemplos de su autoría son temas como “En un Rincón del alma”, “Mi árbol y yo”, “A partir de mañana”, “Castillos en el aire”, “Callejero”, “Te llegará una rosa”, “Como el primer día”, “A mis amigos”, “Cuando un amigo se va”, “El abuelo” y muchas más.

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Fue determinante para Alberto Cortez hacer un viraje ideológico en su forma de mirar su carrera y su vida. Foto: Araba Press


26 de marzo de 2025 Hora: 20:19

“Cuántas veces abrumados por el peso de la prisa/ en el circo cotidiano nos dejamos atrapar/ nos hacemos desertores del calor de una sonrisa/ y alteramos los valores del vivir, por perdurar”

Este sentencia la escribió Alberto Cortez en una servilleta al calor de una conversación afectuosa en una de sus tantas visitas a Caracas, la primera de las cuales, recordaba, fue para presentarse nada menos que en el televisivo programa estelar de Renny Ottolina, cuando  era un gran éxito su tema y su voz: “Me lo dijo Pérez/ que estuvo en Mallorca…”.

Siempre fue huraño ante las preguntas obvias, irónico ante las ambigüedades, difícil ante lo fácil. No fue un hombre de muchas palabras, aunque sí afable este argentino nacido en Rancul, en la provincia de La Pampa el 11 de marzo de 1940. De Rancul salió para Mendoza a iniciar sus estudios de música. Una personalidad avasallante y una determinación de ser útil fueron sus acompañantes.

Mi árbol y yo

No contaba todavía con 20 años cuando cruzó el Atlántico en dirección a Europa y a su destino. Al inicio ese destino se presentó como un desastre artístico al fracasar el proyecto con el que se había embarcado para Bélgica, pero cosas de la vida, fue allí y en esa etapa cuando conoció a Renée Govaerts, el amor de su vida, su única esposa y compañera. Se casaron en 1964 y se establecieron en Madrid, residencia permanente de Cortez quien también había tenido problemas legales con un peruano en Bruselas a causa de su nombre artístico: Tenían el mismo  nombre. Recordemos que el nombre de Alberto Cortez es José Alberto García Gallo y que había adoptado el Cortés pues asi se llamaba la calle donde vivía. Luego cambió la s por z y quitó el acento. Pero tuvo problemas y serios. El asunto se zanjó con el peruano haciéndose llamar “El original”

A partir de mañana

Ese año fue decisivo en su vida y en su carrera, Alberto Cortez había decidido dejar las canciones superficiales y los aires “comerciales” y solicitó el Teatro de la Zarzuela en Madrid para ofrecer su primer recital unipersonal que se convirtió en asombroso. Aparecieron en su repertorio Atahualpa Yupanqui y Pablo Neruda además de temas de Cortez, estrenando allí “En un rincón del alma”. Ese mismo año volvió a La Zarzuela pero con poemas de otros personajes musicalizados por él, tomando para sí a Lope de Vega, Góngora, Antonio Machado y contando con Waldo de los Rios en la Dirección musical. De hecho Alberto Cortez fue el detonante para que Joan Manuel Serrat hiciera poco después lo suyo con Miguel Hernández y Antonio Machado.

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Al año siguiente da a conocer temas suyos como  “Cuando un amigo se va” y “El abuelo”, con ese equipaje viajó por primera vez a México y aquello fue amor a primera vista. Canadá  también le recibió con elogios, Cuba, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, en fin. En Venezuela por ejemplo, además de presentarse en el programa de Renny Ottolina, estuvo en locales privados como “Teorema” e “Hipocampo” donde  acudieron a verlo muchos músicos venezolanos. Fue invitado especial en un Festival internacional de Teatro, y También fue invitado al I Festival de Música Latinoamericana. Al tiempo se presentó en el Teatro Teresa Carreño y le vimos y escuchamos cantar allí… sin micrófono.

La década de los setenta presenta a Alberto Cortez como un autor maduro, seguro, no tan masivo todavía pero muy certero con sus textos y con su voz. De otra forma los encuentros con Serrat, Milanés, Silvio, Mercedes Sosa, Viglieti, Yupanqui, Lucecita Benítez, Joan Báez, no se hubieran producido. Son grupos auténticos que no plegaron la canción al miedo. Al respecto una vez nos dijo: “Me da pena la gente que paga con miedo su estabilidad aparente, la gente que mide su altura por su oficialidad, la gente con moral de aristas, la gente que juzga sin más parámetros que lo aparente, que no respeta el sentimiento ajeno y el derecho a la vida que todos tenemos pero oye bien, a la vida, a vivir, a retarnos a nosotros mismos”.

Como el primer día

Hacia 1985 le encontramos en La Habana. Ya había estado en el Festival de Varadero en el que estuvo Lilia Vera, Serrat, Pablo y Silvio. En esta nueva oportunidad (1985) el huracán Kate impidió que el Festival se desarrollara. Alberto Cortez no se sintió contrariado y todos en el hotel Riviera habanero se pusieron a bailar al son de Los Van Van. Él también.

Volvería a Cuba una vez más y a Venezuela dos veces más en 1995 acompañado por Facundo en el evento denominado “Lo Cortez no quita lo Cabral” fusión de creaciones de ambos cantautores, mas sus vivencias y ocurrencias, teniendo a Ricardo Miralles como director musical y pianista. Eran solo ellos tres y parecían el universo. Aunque con altas y bajas por causas de salud  los dos trovadores estuvieron juntos hasta finales de 1999.

Cabral caería asesinado en Guatemala el 9 de julio de 2011 y Alberto Cortez fallecería el 4 de abril de 2019 en Madrid, España.

Fue determinante para Alberto Cortez hacer un viraje ideológico en su forma de mirar su carrera y su vida. Haberse encontrado a fondo con la poesía y haber profundizado en esas razones emocionales de los pueblos profundos fue asumida de manera brillante por él. Solo así se entienden temas como “Callejero” y “Mi árbol y yo” por colocar dos ejemplos que tocan la tierra sencilla, aún su tierra natal, Rancul.

Callejero

Más allá detectamos en Alberto Cortez la importancia que para él tiene la amistad. Creemos que es el vocablo más recurrente en su obra y el más buscado en la obra de otros autores a los que interpreta.

Ejemplos de su autoría son temas como “En un Rincón del alma”, “Mi árbol y yo”, “A partir de mañana”, “Castillos en el aire”, “Callejero”, “Te llegará una rosa”, “Como el primer día”, “A mis amigos”, “Cuando un amigo se va”, “El abuelo” y muchas más.  Es bueno recordar que cuando apenas contaba con 11 años de edad, en 1951 había compuesto el tema que generó un gran escándalo familiar: “Un cigarrillo, la lluvia y tú”. Precoz.

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Entre los autores de los que Cortez tomó poemas y canciones están Facundo Cabral, María Elena Walsh, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Luis Pales Matos, Jorge Luis Borges, Armando Tejada Gómez y Padro Bonifacio Palacios, “Almafuerte” a quien dedico enteramente un álbum. “No te des por vencido/ ni aún vencido”.

Alberto Cortez vivió aferrado a cosas verdaderas y las cantó presentándolas como opción de futuro, como bastión hermosamente humano pensando, como Alí Primera que la Humanidad debe ser ante todo humana. En su obra se respira el aliento de la fe.

Para él la fe, el amor y también la indignación fueron actos de soberanía.

En el amor de Alberto Cortez estuvo Palestina. Y en su indignación, lo vivido en Sabra y Chatila, masacre de palestinos ocurrida en Beirut en septiembre de 1982, con la anuencia de israel. Sigue pasando…

Sabra y Chatila

“¿A dónde está el orgullo de los hombres,
o acaso hay que decir «hipocresía»?
¿Por qué tanto dolor no tiene nombre
en Sabra y Chatila?
Es tiempo de dictar comunicados
que limen lo espinoso de la espina.
¿Qué harán para ocultar lo que ha pasado
en Sabra y Chatila?
¿Qué harán para que amengüe la condena
histérica, total y colectiva?
¿Qué harán para que cese la gangrena
de Sabra y Chatila?
Deambula por Beirut y en otras lunas,
reptando sin parar, como una anguila.
Insaciable y cegado por la gula
de Sabra y Chatila.
Tal vez quiera llegar hasta mi puerta.
Quizá ya esté a la vuelta de la esquina.
Ya fue abierta la herida y sigue abierta
en Sabra y Chatila”.

Autor: teleSUR - Lil Rodríguez