Augusto C. Sandino: General de Hombres Libres

A los 91 años del magnicidio del General de Hombres Libres, su legado sigue siendo un rico patrimonio político y cultural de los pueblos de nuestra América y para los países oprimidos del mundo.
Por: Adalberto Santana
21 de febrero de 2025 Hora: 09:04
El 21 de febrero de 2025 se conmemora el 91 aniversario de la desaparición física del General de Hombres Libres. Sin embargo, el mártir de Las Segovias (Matagalpa, Jinotega, Estelí, Madriz y Nueva Segovia) sigue en la memoria de los pueblos como uno de los grandes personajes históricos de nuestra América. Su ideario ha permanecido a lo largo del proceso emancipador latinoamericano, pero también de todos los pueblos del mundo, ya que Augusto C. Sandino y sus ideas antintervencionistas representan uno de los grandes baluartes de la lucha antimperialista del mundo.
El General de Hombres Libres, como en su momento lo llamó la Maestra Gabriela Mistral, sigue siendo una de las figuras emblemáticas de los grandes próceres latinoamericanos. Su pensamiento figura al lado de otros grandes hombres que han forjado la gran patria latinoamericana como Simón Bolívar, Francisco Morazán, Benito Juárez, José Martí, Eloy Alfaro, Emiliano Zapata, Farabundo Martí, Ernesto Che Guevara, Salvador Allende, Omar Torrijos, Fidel Castro y Hugo Chávez Frías, entre otros.
El ideario de Sandino cobra continuidad en nuestros días a más de noventa años en que él estuvo a la vanguardia de las grandes batallas antintervencionistas contra la presencia de los marines estadounidenses en Nicaragua entre los años de 1927 a 1933. Recordemos que sus ideas antimperialistas en gran medida se formaron al asimilar la experiencia de la Revolución Mexicana, cuando él radicó como trabajador en los campos petroleros mexicanos de la costa del Golfo de México. Traigamos a la memoria las palabras del fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Carlos Fonseca Amador, quien afirmaba sobre esa etapa de la vida de Sandino: “En México trabajó en Cerro Azul, Veracruz, como obrero mecánico de las instalaciones de la compañía petrolera norteamericana, Huasteca Petroleum Company. Despreciando el privilegio de su condición de obrero calificado, decidió regresar a la patria y ocupar un lugar en la lucha”.

En efecto, el nicaragüense que vio sus primeras luces en Niquinohomo, entre 1923 y 1926, asimiló las ideas antimperialistas, agraristas y sindicalistas de los revolucionarios mexicanos. Al desatarse la llamada guerra civil en Nicaragua, que libraron los liberales y conservadores, Sandino tomó el camino de regreso a Nicaragua, pero también dejó de ser un trabajador migrante para convertirse en un luchador social al decidir volver a su patria. En su retorno a Nicaragua, reclutó una serie de mineros de la mina San Albino y formó su primera columna guerrillera. Sin duda, en su memoria retomó la experiencia de las columnas de Francisco Villa y Emiliano Zapata. Traigamos a la memoria que 1926 y 1934 se vivían tiempos de gran convulsión política y militar en Centroamérica y el mundo. Ese era el contexto que determinó en gran medida las condiciones de la gesta sandinista.
Durante la etapa que libró el héroe de Las Segovias y sus tropas del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, encontró que la solidaridad latinoamericana y mundial era capital para derrotar a la intervención estadounidense. A nivel mundial, quienes apoyaron a la causa sandinista fueron estudiantes, sindicalistas, intelectuales, artistas, políticos progresistas y sectores populares. Dentro de las figuras que se solidarizaron con Augusto C. Sandino, destacaron reconocidas personalidades como Diego Rivera, Frida Kahlo, Julio Antonio Mella, Froylán Turcios, Joaquín García Monge, Andrés García Salgado, Gustavo Machado Morales, Farabundo Martí y Henry Barbusse, entre otros. Todos mostraron un genuino interés en lo que acontecía en la vecina Nicaragua. Muchos de ellos eran militantes antimperialistas que participaban activamente en el Comité “Manos Fuera de Nicaragua” (MAFUENIC), “Solidaridad Pro Sandino” y la Liga Antiimperialista de las Américas (LADLA). Pero en una política de alianzas cuando las condiciones lo requerían, el Jefe Supremo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, quería llegar a la Ciudad de México para buscar el apoyo del gobierno interino encabezado por el presidente Emilio Portes Gil (1928-1930) así como de otras fuerzas políticas.
Nuestra América en aquellos años era muy distinta a nuestros tiempos, donde hoy gobiernan partidos y fuerzas progresistas en Bolivia, Brasil, Cuba, Chile Honduras, México, Nicaragua y Venezuela. Por el contrario, en las tres primeras décadas del siglo XX tropas estadounidenses habían intervenido en Cuba, México, República Dominicana y Honduras, y en otros países apoyaban a las dictadores en turno. Por eso, a 10 años de triunfar la revolución en México, era un espacio estratégico para generar nuevas alianzas y romper el aislamiento de la lucha antintervencionista en Nicaragua y fortalecer la visión antiimperialista y latinoamericanista del sandinismo.
Por ello, el General de Hombres Libres y algunos miembros de su Estado Mayor, llegaron secretamente a México en el mes de abril de 1929 y retornaron a Nicaragua el 16 de mayo de 1930. Es un momento donde comienzan a figurar con el apoyo estadounidense nuevas dictaduras como la de Jorge Ubico (1931-1944) en Guatemala; la de Maximiliano Hernández Martínez (1935-1944) en El Salvador; la de Tiburcio Carias Andino (1935-1949) en Honduras. Tiempos en que daba inicio la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (9 de septiembre de 1932 hasta el 12 de junio de 1935). En Europa las hordas hitlerianas triunfaban en las elecciones generales en Alemania e Inglaterra reconocía la independencia de Iraq. Fueron momentos que alteraron el escenario internacional. Pero también a finales de los años veinte estalla la crisis económica de 1929. En ese contexto, los imperialistas estadounidenses van a sufrir la gran derrota militar que el sandinismo les infligió. Así los marines de la Casa Blanca tuvieron que abandonar Nicaragua el 1ro de enero de 1933. Sin embargo, antes de salir derrotados, nombraron al General Anastasio Somoza García como el primer director nicaragüense de la Guardia Nacional.
Con ello, al iniciarse el año de 1934, el embajador de los EE.UU. y Somoza pactan el descabezamiento del movimiento sandinista. La guerra contra la intervención de la Casa Blanca mostraba que había sido una guerra patriótica y antintervencionista y que podría derrotar al ejército más poderoso del mundo. El imperialismo también había aprendido la lección y buscó adelantarse y asestar un fuerte golpe a la vanguardia sandinista. Tenía en su lógica que dar un ejemplo a otros pueblos y naciones de América Latina y el mundo. Así, planeó descabezar al movimiento revolucionario asesinando a Sandino y a los principales dirigentes. De esa manera, el embajador estadounidense Arturo Bliss Lane y el general Somoza García instrumentaron el asesinato, operado en Managua el 21 de febrero de 1934.
A los 91 años del magnicidio del General de Hombres Libres, su legado sigue siendo un rico patrimonio político y cultural de los pueblos de nuestra América y para los países oprimidos del mundo. En nuestros días, el ideario de Augusto C. Sandino sigue orientando a Nicaragua contra el intervencionismo estadounidense y es un rico baluarte ideológico frente a los embates de la derecha radical opositora que pretende desestabilizar a la misma patria de Sandino y a otros pueblos de América Latina y el Caribe, por ejemplo, con Javier Milei en Argentina y Daniel Noboa en Ecuador, entre los actores políticos latinoamericanos más radicales de la ultraderecha latinoamericana. Política neofascista que va en constante retroceso por la consolidación de Nicaragua y por el avance de la Revolución Sandinista, así como también por las conquistas de las fuerzas progresistas y revolucionarias de nuestra América, tal como acontece en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Honduras, México y Venezuela.
Autor: Adalberto Santana
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