¿Prepara Merz un Plan Marshall alemán?

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Foto: EFE


Por: German Gorraiz

27 de febrero de 2025 Hora: 06:46

La hipotética salida de Alemania del Euro supondría el principio del finiquito de la Eurozona y la gestación de una nueva cartografía económica europea que supondrá el retorno a los compartimentos económicos estancos y el triunfo de EEUU al conseguir la desintegración de la Unión Europea.

La «doctrina del Schuldenbremse» (freno a la deuda) fue introducida en la Constitución alemana en 2009 con el objetivo ineludible de que “cada generación se pague sus gastos y no consuma los impuestos que pagarán sus hijos en forma de deuda”.

Fiel a dicha doctrina, Alemania habría conseguido sucesivos superávit económicos en el último quinquenio debido a que los tipos de interés cero o negativos implementados por el BCE exigían menos montante para el pago de la deuda pública, lo que le permitió acumular reservas y tener una moderada deuda.

Sin embargo, dicha doctrina se habría convertido en un corsé que ha constreñido a la economía germana al impedir a los Gobiernos centrales y a los Landers endeudarse para asumir los retos pendientes de renovar las obsoletas infraestructuras viarias así como la digitalización de sus empresas y una urgente reconversion industrial.

El atasco de la locomotora alemana

Según un análisis del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW), en la actualidad Alemania estaría lastrada por la guerra de Ucrania y el corte total del suministro de gas ruso que habría ya provocado una contracción de cerca de 100.000 millones € ( 2,5% del PIB). Dicha contracción ha provocado  la entrada de la economía en recesión y el incremento de la tasa de desempleo aunado con una elevada inflación y el finiquito de los endémicos superávit comerciales.

Así, según euronews.com, la locomotora alemana habría retrocedido en el 2024 (crecimiento negativo del 0, 2% del PIB) debido al incremento de los precios energéticos, la reducción en la producción industrial por la débil demanda europea, al estancamiento del consumo interno y la pérdida de competitividad frente a los países del resto del mundo que se ha traducido en un severo retroceso del 1,24 % de las exportaciones en el 2024.

Por otra parte, a pesar de la bajada de tipos de interés del BCE hasta el 2,7 % y de la inflación hasta el 2,2 % en el 2024, se ha producido en Alemania el estancamiento de los salarios reales, ajustes fiscales y recortes en las subvenciones agrícolas que han puesto en pie de guerra al campo alemán y al resto de sindicatos.

¿Se agudiza la fractura social?

Según un reciente informe de la UE, 7,5 millones de alemanes trabajarían en el sector de empleos de bajos ingresos ( minijobs) y según la ONG Paritätischer Gesamtverband, la cuota de personas amenazadas por la pobreza en Alemania sería del 14 % (16,6% de la población).

Asimismo, la elevada tasa de inmigrantes en Alemania (rozando el 20%), ha sido abanderado por la ultraderechista Adf  en las recientes elecciones para exacerbar los sentimientos xenófobos de la sociedad alemana ( especialmente entre los germano orientales). Así, la propaganda de Adf ha pivotado sobre el incremento de la inseguridad y en la escasez de oferta laboral, haciendo responsables de las mismas a la población inmigrante y planteando la expulsión de millones de ciudadanos extranjeros.

¿Plan Marshall alemán?

En consecuencia, la primera decisión del futuro Gobierno de Coalición de Merz y Sholz será finiquitar dicha doctrina para emprender un ambicioso plan de regeneración de la arquitectura económica de la otrora locomotora europea, una especie de Plan Marshall alemán.

Así, la Deuda germana sería tan solo del 62,9 % del PIB lo que aunado con un superávit comercial de 20.700 millones de Euros en 2024, permitirá al nuevo Gobierno de Coalición inversiones millonarias en renovación de infraestructuras básicas como el transporte ferroviario, la digitalización de las empresas, la expansión del 5G a todo el territorio alemán y la construcción de centrales nucleares de IV generación «European Pressurized Reactor” (EPR).

Asimismo, el nuevo Gobierno tendrá que  diseñar las lineas maestras de la  reconversión industrial que se antoja urgente en la economía alemana y que podría conllevar despidos masivos en  industrias tradicionales como la automotriz, química, electrodomésticos y electrónica así como Máquina  Herramienta.

Así, tras una etapa dulce impulsada por favorables vientos de cola, la crisis de la industria automotriz estaría provocando un choque de las placas tectónicas del sector industrial germano que podrían hacer tambalear a los buques insignias de marcas como Wolkswagen, Daimier y BMW que suponen el 5 % del PIB germano.

¿Hacia el Dexit en el 2030?

Según una encuesta realizada por TNS-Emnid para la revista semanal Focus, el 26% de los alemanes consideraría respaldar a un partido que desee sacar a Alemania del euro , por lo que la ultraderechista «Alternativa para Alemania» (AfD ), plantea ya  la necesidad de un referéndum sobre la salida de Alemania del Euro( Dexit).

Así, Charles Dumas (Lombard Street Research London), sostiene que “volver a un apreciado marco alemán exprimiría ganancias, aumentaría la productividad y elevaría los ingresos reales de los consumidores, pues en lugar de prestar los superávits del ahorro a los países periféricos, los alemanes podrían disfrutar de mejores niveles de vida en su país“.

La hipotética salida de Alemania del Euro supondría el principio del finiquito de la Eurozona y la gestación de una nueva cartografía económica europea que supondrá el retorno a los compartimentos económicos estancos y el triunfo de EEUU al conseguir la desintegración de la Unión Europea.

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