César “Albóndiga” Monges: Confesión al pie del Trombón

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Es uno de los grandes pioneros de la salsa hecha en Venezuela, a la que confirió con sus arreglos una sonoridad inconfundible.


25 de febrero de 2025 Hora: 22:07

César “Albóndiga” Monges llega a sus primeros 75 años (26 de febrero de 1950 en Caracas) con la humanidad y la calidad musical que depositó en el trombón con el que dio un viraje completo a la musicalidad salsera, no solo en Venezuela, su patria querida. Se lo dio el ejército y no le gustaba pero Mon Rivera y Palmieri le cambiaron el gusto y la vida.

Es uno de los grandes pioneros de la salsa hecha en Venezuela, a la que confirió con sus arreglos una sonoridad inconfundible a través de una de sus criaturas más importantes: La Dimensión Latina. Allí con su trombón y su inmensa creatividad musical cautivó a Venezuela, al Caribe y el mundo. César Augusto Anuel Morales, César Monges para la música y Albóndiga para todos, tuvo un inicio, y por ese inicio le preguntamos a propósito de sus 75, para saber cómo llegó hasta el trombón, pues lo de él fue inicialmente el contrabajo, instrumento que su padre (también fotógrafo) ejecutó incluso en la orquesta de Billo Frómeta.

¿Por qué en definitiva no tomaste el bajo y saliste con lo del trombón? ¿Fue una decisión tuya, tuyita, voluntaria? ¿Te sentiste más libre con el trombón?

“Bueno, en verdad no fue una decisión mía. El contrabajo fue el primer instrumento mío porque mi papá era bajista y de paso yo era muy malo en bachillerato. Bueno, me arrastré por todos los liceos de Catia (Caracas), como digo yo, y ahí no di pie con bola. Entonces mi papá me puso a trabajar con él en el negocio, que todavía existe, que está en Caracas en las esquinas de Cipreses a Hoyo y se llama “Mi Foto”. Entonces empecé a estudiar contrabajo, y teoría y solfeo”.

“Llegó un amigo de mi papá llamado Juan Díaz, que de hecho fue trombonista de Los Dementes, de los primeros Dementes de Ray Pérez, y él le recomendó a mi papá que me llevara a la Escuela de Bandas Militares, que está en La Victoria, en el cuartel Mariano Montilla, de hecho todavía está ahí, y es la única Escuela todavía, que yo sepa, en Latinoamérica, que se especializa en sacar músicos para las Bandas Marciales. Bueno, Lil, yo pasé por ahí, por la escuela de Bandas Militares porque papá atendió el consejo de su amigo. Pero en las bandas marciales no había instrumentos de cuerda como el contrabajo, ni violín, ni nada de eso, sino puro instrumento de viento de metal o madera, trombón, trompeta, flauta, clarinete, y además percusión”.

Lluvia con nieve. Mon Rivera

“Cuando hubo la entrega de instrumentos en el cuartel, el maestro Prieto, que era el jefe del departamento académico, nos puso en una fila todos y él iba fijándose en la boca de cada uno, en el labio. Entonces, por lo menos al que tenía el labio muy finito, le daba el clarinete, para después pasarlo al saxofón. Así fue hasta que llegó a donde estábamos nosotros. Yo soy de labio grueso, y entonces dijo  “dale un trombón”, y le dije, “mire maestro, lo que pasa es que yo quiero una tuba”, (porque mi papá tocaba tuba), y como dije anteriormente, no hay, en las bandas marciales instrumentos de cuerda, yo tocaba el contrabajo, pero quería una tuba. “Pues no: se queda con el trombón”. Así que fue el Ejército el que me dió el trombón. “Yo nunca imaginé que el trombón me iba a voltear la vida de esta manera. Te cuento más: yo siempre sacaba 100 en Teoría y Solfeo… y 40 en trombón porque no me gustaba y no estaba motivado. Entonces mi papá me llevó un picocito de pilas (tocadiscos) que eran seis pilas de esas grandes de taco y me lo trajo con dos discos: uno de Mon Rivera y otro de Palmieri (donde está “Café”). Bueno, eso me volteó la vida.

Café. Eddie Palmieri

Yo no sé qué pasó ahí, porque el trombón, obviamente, que en la Banda Marcial, es un instrumento de acompañamiento, lo que llamamos el canto de clave, que es la parte fuerte,  no sé si era eso, pero cuando yo escuché “Que gente averiguá”, “Lluvia con nieve”, y más a Palmieri con José Rodríguez, eso me volteó, o sea, me volteó la vida completa. Empecé a transcribir, y es la historia de por qué fue el trombón primero, después seguí con el bajo, pero cuando estuve con Dimensión Latina, de hecho, todavía tocaba bajo, cuando estaba con Dimensión Latina, todavía tenía instrumentos, pero entonces con los bailes, el trabajo, y todo esa actividad definitivamente dejé el contrabajo y me definí con el trombón”.

Encuentro que como el Maestro Ray Pérez, tuviste coqueteos con el rock a través del grupo PAN. ¿Cómo fue eso?

 “Ray Pérez es una persona a la que le agradezco infinitamente. Él me ayudó, muy nuevo, en verdad estaba recién salido del cuartel y él era de los únicos, de los únicos arreglistas, aparte que tiene oído absoluto y escribe sin guitarra y sin nada, y él: “ Tú puedes, tú puedes, hasta que el hombre me puso primero a leer a primera vista como tenía que ser y tanto que fui líder, pues fui el primer trombón, de hecho Juan Díaz, el que me dio clases con papá anteriormente fue el segundo trombón y yo era el primero, estuve año y medio con Los Dementes antes de pasar a Los Satélites, si mal no recuerdo”.

En cuanto al grupo PAN era de Nené Quintero y era de Fusión del rock con ritmos latinos , con bastante percusión. Ahí estaban Nené Quintero, Alfredo Padilla, el Chú Quintero, Carlos Guerra y este servidor entre otros. No estuve mucho tiempo y además se disolvió como a los dos años. Pero fue una referencia importante. Fue un grupo de avanzada”.

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¿Y ese liderazgo tuyo, de dónde viene?

“Soy es persona seria en mi trabajo y me gusta que donde estoy suene bien, o sea, me gusta, es como una inquietud que tengo yo desde cuando empecé con las transcripciones, que todavía estaba en el Cuartel Urdaneta, músico en la Banda Marcial. Había un grupito que se llamaba Los psicodélicos, tuvo varios nombres, y entonces, como no había director, yo hacía las transcripciones con un compañero trombonista que ya falleció, Chispa Héctor Hurtado, un compañero. Hacíamos las transcripciones famosas, de “Lluvia con nieve”, porque éramos dos tromboncitos, pero entonces empecé con “vamos a empezarlo así”, y obviamente que se tienen los conocimientos que tiene que tener un director, es verdad, pues empecé después y la experiencia me ayudó, y los pocos estudios que hice también a ser parte importante, imagínate, de Dimensión Latina, de Oscar de León, de Grupo Niche, de Guayacán, de grupos en Colombia a los que hice arreglos y producciones que pegaron, o sea, como La Fórmula 8, La Octava Dimensión, La Identidad, de una cantidad de cantantes, o sea, me hice director fue por esa inquietud, y todavía soy exigente porque mi papá me enseñó a mí dos dichos que son importantes, que él decía: “ Lo que lo que no se hace en el ensayo, no se hace en el baile”, cosa que es verdad, y el otro dicho importantísimo que se pensó es que los músicos nos ganamos el dinero es en el ensayo, no en el baile, por lo sabroso que es llegar con la orquesta ensamblada, que sabe para dónde va, los papeles bien escritos, todo el mundo está claro, no esa cazalga que tienen grupos a veces, que es una locura. Yo siempre quise hacer las cosas bien hechas y así me acostumbré, gracias a esa disciplina del cuartel y esa disciplina musical que me creó mi papá”.

El Frutero. Dimensión Latina

Salir de tu país hacia Colombia, ¿fue algo doloroso o fue un reto que te impusiste?

“ Fue algo que me salió tan de repente que cuando me di  cuenta estaba metido en el rollo. Estábamos de gira con Oscar de León, la orquesta que era el Oscar de Cuatro Trombones, donde hice la producción y los arreglos de temas como “Rumba, rumbero” y otros que pegaron.  “Niche” había pegado, o sea, yo nunca pegué a Niche, cuando llegué ya Niche viajaba a los Estados Unidos, ya había pegado “Cali Pachanguero”, yo básicamente llegué, fue a poner los temas en clave y yo calculé que iba a estar unos seis meses. Jairo me ofreció el trabajo, hablamos, eso fue en Houston, que nos encontramos en el hotel, estaba el grupo Niche ahí y ellos hacen su trabajo. Entonces salen ideas y se va dando la cosa, siempre hay la duda en la clave, que todos los grupos cuando están nuevos pues siempre tienen la duda sobre la clave, si es 2-3, si es 2-2, si es 3-2, entonces Jairo me llamó, además del cariño y la admiración que nos tenía. Entonces “Mira Monges” y me fui a la habitación de Jairo y entonces empezamos a hablar de la clave y ellos estaban mucho en ese tema porque con la actividad se hicieron una cantidad de temas fuera de clave, y sin embargo los temas pegaron. Eso le dije yo a Jairo Varela: “Mira tú pegaste este, pegaste este, temas que tienen como cuatro cruces de clave. Hay que cambiar, ponerle cortes, ponerle otras moñas, inventar cosas, bueno y le gustó la idea y entonces ahí me dijo que me fuera  para Cali, y yo le dije, bueno, no sé, por lo menos un tiempo para que se ensamble la orquesta mejor, y básicamente yo fui a Niche para poner los temas de clave. Yo no fui a quedarme en Colombia”.

Es materia conocida aunque no dejó de ser sorprendente pues en Venezuela se desarrollaban otros proyectos musicales, aunque ciertamente había una nebulosa legal en torno a La Dimensión Latina.

“Cuando llegué a Colombia se me abrieron unas puertas increíbles, que no pensé, fue una vorágine que me llegó de grabación con el trombón, trabajé con todas las casas disqueras, hice producciones, hice arreglos, o sea, fue una cosa que me quedé y me fui quedando, me fui quedando, estuve en Niche como en dos oportunidades, estuve en todas las orquestas, grabé trombones, y  con las producciones, las grabaciones, se me fue pasando el tiempo y me quedé 14 años en Colombia, imagínate, increíble”.

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Llegas a los 75 y podemos imaginar que quieres cumplir sueños en este nueva vuelta del sol…

“Llego a 75 años y créeme que le agradezco a mi Diosito con alma, vida y corazón, porque lo que pasé yo recientemente fue una cosa increíble, una cosa que yo nunca imaginé, que iba a tener una dolencia tan grande, que la tengo todavía, tú me entiendes. Yo lo que he sentido es a la gente, esto para mí, lo que he pasado, me atrevo a decir que con Dimensión Latina, todos son humildes, tú lo conoces a todos, pero yo lo que siento es como un reto, el reto es que a esa gente que está con nosotros son personas que en verdad me han apreciado mucho, me han querido, han estado conmigo y más cuenta me di cuando me pasó lo que me pasó en Madrid. Entonces, yo lo que siempre he sentido, Lil, es un reto de hacer las cosas bien hechas, o sea, tenemos que tocar, pero tenemos que tocar bien, con público, sin público, con el sonido malo, a menos que esté demasiado malo, que tenga que parar la banda, pero yo lo que he sentido es un reto, y gratitud a todos los que nos han dado, nos siguen dando porque eso quedó ahí para la historia, todo lo que se hizo con Dimensión Latina, con Guayacán, con Joe Arroyo. El reto para mí es seguir, gracias a Diosito que me permite todo esto, seguir componiendo, arreglando y dirigiendo, que es la vida mía”.

“ Ahora estoy más tranquilo en mi casa, ya empecé a trabajar con la computadora los arreglos, tengo como dos meses, paso a paso, porque el doctor me dice que ya no es como yo quiero, o sea, tengo que llevar las cosas con mucha calma, tengo que estar más tranquilo y hacer las cosas mejor”.

¿Y el trombón?

En Europa. Dimensión Latina

“Bueno, el trombón es la vida mía, o sea, ya no toco trombón porque como dice Celia Cruz, la bemba está colorada, y en verdad no es lo mismo. Entonces ya el labio no tiene ese aguante, esa resistencia, ya las notas agudas se me ripean, como dice Colombia. O sea, yo creo que es mejor retirarse a tiempo a estar tocando mal. Lo hablé con Rojita, Joseito, Wladimir, Rodrigo, Elio y les dije que el labio mío no aguantaba más, que ya estaba fallando mucho con el trombón, y no quería fallarle a nuestro público. El trombón fue lo que me marcó, fue lo que me dio todo, y cómo no agradecerle escribiendo para trombón, escribiendo para todo, pero sobre todo para el trombón, y sí: he tenido muchos trombones pero conservo mi primer trombón, un King 4B con el que se dieron los inicios y los primeros éxitos. Está conmigo. Es que el trombón es mi vida”.

La Salsa venezolana se regocija con este nuevo aniversario de vida de César Álbóndiga Monges, historia viva y sonora, patrimonial.

3 en su casa frente a la computadora foto de maria isabel batista

Autor: teleSUR - Lil Rodríguez