Deportaciones masivas: Juez Boasberg denuncia a Trump por eludir la Justicia estadounidense

El juez James Boasberg, encargado de bloquear las deportaciones sin el debido proceso bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, denunció que Trump encabezó una maniobra premeditada para eludir la Justicia de Estados Unidos.

cecot tren de aragua

Los deportados fueron enviados al CECOT, un centro diseñado para pandilleros bajo el régimen de excepción de Nayib Bukele, criticado por violaciones sistemáticas a derechos humanos. Familiares denuncian que los venezolanos fueron seleccionados por perfiles raciales —»tatuajes y nacionalidad»— sin pruebas de vínculos criminales. Foto: EFE


3 de abril de 2025 Hora: 15:30

El juez federal James Boasberg señaló este jueves que la administración del expresidente Donald Trump actuó con «mala fe» al deportar a más de 238 migrantes venezolanos bajo la polémica Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, horas antes de que su orden bloqueando las expulsiones se hiciera pública.

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Durante una tensa audiencia en el Tribunal de Distrito de Washington, Boasberg cuestionó la legalidad de las acciones del gobierno de Trump, destacando que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) preparó las deportaciones sumarias antes de que se anunciara la proclamación ejecutiva que las autorizaba.

«Si realmente creían que todo era legal, no habrían operado así», afirmó el juez, refiriéndose a la firma secreta de la orden por parte de Trump el 14 de marzo y su publicación tardía el 15 de marzo, cuando los vuelos ya estaban en camino.

Conflicto por el cumplimiento judicial

La audiencia se centró en determinar si la administración Trump violó la orden de Boasberg del 15 de marzo, que suspendió por dos semanas las deportaciones de presuntos miembros de la extinta pandilla Tren de Aragua. Pese a la medida, dos aviones con deportados llegaron a El Salvador, donde los venezolanos permanecen detenidos en el Centro de Internamiento del Terrorismo (CECOT).

El Departamento de Justicia (DOJ), representado por el abogado Drew Ensign, insistió en que no hubo desacato: los vuelos habían salido del espacio aéreo estadounidense antes de que el juez emitiera su fallo. Sin embargo, Boasberg obtuvo una clave admisión del DOJ: la orden judicial no impedía deportar a los acusados mediante procesos regulares ni liberaba a pandilleros, contradiciendo argumentos previos de la administración Trump.

El caso ha reavivado el debate sobre el respeto a las decisiones judiciales. Trump llegó a pedir el impeachment de Boasberg, provocando la inesperada crítica del presidente de la Corte Suprema, John Roberts, quien recordó que las apelaciones —no las represalias políticas— son la vía para impugnar fallos.

Organizaciones de derechos humanos y abogados de los deportados denuncian que muchos fueron señalados como pandilleros por el solo hecho de tener tatuajes familiares o camisetas de fútbol, sin oportunidad de defenderse y en la mayoría de los casos sin registro de antecedentes penales.

Para ello, la Administración Trump se valió de la Ley de Enemigos Extranjeros, usada en la Segunda Guerra Mundial contra japoneses y alemanes, que permite expulsiones sin audiencia.

De momento, Boasberg extendió la suspensión de deportaciones por dos semanas más y evalúa una medida permanente. Mientras, la administración Trump apeló a la Corte Suprema para revocar el bloqueo.

Autor: teleSUR - NH

Fuente: teleSUR - Agencias - @kyledcheney