El arte de la política: Pío Tamayo a un paso del Panteón Nacional y el hombre en la encrucijada 

pio tamayo opinion 1

Mural monumental de Diego Rivera. Foto: TeleSUR


Por: David Gómez Rodríguez

4 de abril de 2025 Hora: 17:07

Este mural monumental de Diego Rivera nunca fue una pintura más; es el periplo histórico y dialéctico del viaje de la humanidad en su tránsito al socialismo. Un homenaje al ser humano que acaricia con sus sueños y sus actos al futuro. En su centro se manifiesta una figura imponente que simbolizaba al sujeto revolucionario empoderado del conocimiento histórico, con conciencia de clase y apropiado de la tecnología. Su atmósfera es la confrontación y la ciega búsqueda del progreso en medio de dos universos políticos y sociales antagónicos.

José Pío Tamayo tenía esa cualidad de adelantado. No como resultado fortuito, sino por el cultivo del espíritu y el intelecto de manera sistemática con las ideas más avanzadas de su tiempo. El estudio y la enseñanza fueron esenciales en su vida. Él mismo indicó que “Si queremos cumplir la misión revolucionaria que la vida nos impone y la conciencia pide, debemos ser maestros de escuela en la acepción amplísima del vocablo; que en ellos radica la verdadera revolución; forjadores del alma infantil, en esa forja de hombres cuyo yunque tan mal se ha martillado en Venezuela. Maestros de escuela; en la cátedra, en el periódico, en el campo, en las en las ciudades y los pueblos, dentro de los talleres y en medio de los salones Generación pedagógica, para poder hacer la Venezuela libre y amplia cuna de humanidad civilizada”.

Por su parte, Jóvito Villalba dijo: “Era un hombre muy culto, un lector continuo de la mejor literatura. Él, por ejemplo, nos hizo conocer la literatura rusa. Conocía mucho el desarrollo de la revolución rusa. Y nosotros leíamos mucho juntos y él me enseñó cosas a mí. Leímos juntos la obra de Lenin. Él fue de gran utilidad para mí en cuanto a mi formación intelectual”.

Las generaciones que hoy asumimos las banderas del socialismo, especialmente las más jóvenes, debemos impulsar el estudio de la vida y obra de José Pío Tamayo Rodríguez para incorporarlo como uno de nuestros referentes centrales a la hora de proyectar nuestra identidad y nuestra estirpe. El Comandante Fernando Soto Rojas asegura: “Es importante que la juventud venezolana y bolivariana conozca quién fue Pío Tamayo. Si la juventud venezolana no conoce ese liderazgo, difícilmente podrá dar el salto cualitativo necesario en torno al sueño de Angostura”.

Hoy estamos en una encrucijada de carácter histórico. Estamos en una nueva época de transición al socialismo y en una crisis civilizatoria donde el mundo ha agotado sus referentes filosóficos basados en la modernidad occidental. Por cuanto es necesaria una nueva modernidad, que incorpore lo más avanzado de la teoría crítica del Sur Global y que pueda darnos herramientas para cultivar una nueva sociedad, postcapitalista, liberada del colonialismo y del imperialismo. José Pío Tamayo Rodríguez, es semilla de ese pensamiento, fue un intelectual orgánico que produjo desde el punto de vista literario una obra rica y profunda en la que podemos encontrar el ensayo político, la poesía, los artículos periodísticos y la novela. Todos sus escritos están cruzados por un profundo respeto por la belleza, el conocimiento y la reivindicación de la clase trabajadora como sujeto revolucionario. Su obra intelectual y su ejemplo sirven de insumo fundacional para la construcción de esa sociedad socialista, por cuanto reivindicarlo resulta en extremo pertinente en el momento político que vive el continente y en particular, Venezuela.

Como el mural de Diego Rivera, que fue pintado en el año por primera vez en 1933, destruido por la familia Rockefeller, el legado de Pío Tamayo ha tratado de ser sepultado en el olvido. El mural visto con los ojos del siglo XXI podría ser tildado por la crítica burguesa de anacrónico, lo mismo dirán algunos del pensamiento del llamado “Floricultor de hazañas”, sin embargo, no es así. Tanto la lucha de clases como la convicción por la construcción del socialismo gozan de una vigencia suprema. Tanto que, a propósito del nombramiento de candidatos a las gobernaciones de todo el país, el presidente de la República ha hablado de la transmisión al socialismo y del compromiso que deben tener con este proyecto todos los hombres y mujeres que sea líderes de la revolución.

Asumiendo una visión internacionalista Pío Tamayo, perseguido como un “agente del comunismo internacional” se va a Cuba, allí se convirtió en uno de los fundadores del primer Partido Comunista cubano, desde el cual ayudó formar y movilizar a la clase obrera y al campesinado, tal y como hizo en Colombia, Panamá, México, EEUU, Guatemala y El Salvador. Es por esto que Rafael Ángel Array le advierte a Juan Vicente Gómez sobre el peligro que constituía que nuestro ilustre revolucionario se instalará en el país. Era el miedo a la justicia social lo que se expresaba en la persecución y finalmente en el encarcelamiento del ilustre venezolano.

Ya en la cárcel, ese reclamo de libertad se convertiría en una escuela de formación político-ideológica llamada «La carpa roja», la cual dio base al Partido Comunista Venezolano y otras organizaciones políticas de importancia nacional. Fue toda una generación de notables la que José Pío Tamayo Rodríguez formó para desarrollar lo que él llamaba una «idealidad avanzada». En este orden de ideas Miguel Acosta Saignes declaró: “Se podría decir que el teórico del movimiento del 28 y el que sembró una orientación más justa en un gran número de individuos de la juventud que estuvo presa en el Castillo de Puerto Cabello, fue Pío Tamayo. Él fue quien le imprimió al movimiento el sentido colectivo de gran solidaridad. Y eso fue muy importante porque el pueblo respondió a él”.

José Pío Tamayo Rodríguez, como Venezuela, se encuentra en momento definitorio. El hombre, frente a la patria que lo reclama en su corazón; y el pueblo frente a la historia, en un combate sin tregua con el imperialismo y por la construcción del socialismo. El altar del hombre será el Panteón Nacional y el del pueblo la suprema felicidad, otro mundo en el cual sembrar tanto la belleza como la justicia. Diría el cantor del pueblo “La Patria es el hombre” (y la mujer) y como una semilla de futuro germinará en tierra fértil: la comuna. Como Bolívar, Pío Tamayo renace en ese tránsito.

Autor: David Gómez Rodríguez

teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección.