Empresa china desafía fallo judicial y denuncia asedio de Washington sobre Canal de Panamá
Panama Ports Company (PPC) acudirá de manera “activa y resoluta” a arbitraje internacional bajo las reglas de la Cámara de Comercio Internacional, denunciando el fallo judicial y las acciones del Gobierno panameño.
Hoy, con CK Hutchison activando arbitraje internacional y China elevando el tono diplomático, el Canal de Panamá vuelve a convertirse en epicentro de la disputa. Foto: GlobalTimes
4 de febrero de 2026 Hora: 15:02
La corporación CK Hutchison Holdings lanzó una ofensiva legal internacional contra el Estado panameño tras el fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la concesión de los puertos estratégicos de Balboa y Cristóbal, decisión que ha detonado una tormenta diplomática, económica y geopolítica en el corazón del comercio marítimo mundial.
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En un comunicado oficial, el conglomerado encabezado por Li Ka-shing anunció que su filial Panama Ports Company (PPC) acudirá de manera “activa y resoluta” a arbitraje internacional bajo las reglas de la Cámara de Comercio Internacional, denunciando que el fallo judicial y las acciones del Gobierno panameño violan el marco legal que rige el contrato de concesión firmado en 1997.
La empresa subrayó que posee el 90 % indirecto de PPC y que defenderá todos sus derechos por vías nacionales e internacionales, en lo que se perfila como una batalla jurídica de alto impacto que trasciende el ámbito comercial y se inscribe en el pulso estratégico entre China y EE.UU. por el control logístico del hemisferio occidental.
El fallo, que entrará en vigor a inicios de febrero de 2026, ha sido duramente cuestionado desde Beijing y Hong Kong. La Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado chino calificó la decisión como una violación del principio de buena fe contractual, denunciando que se trata de una acción coercitiva que lesiona los derechos legítimos de empresas chinas en el extranjero.
El Gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong también expresó su firme rechazo, advirtiendo que este tipo de medidas erosionan la seguridad jurídica, destruyen la confianza inversionista y deterioran el clima de negocios en Panamá, al enviar la señal de que los contratos pueden ser anulados por presiones políticas externas.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, el portavoz Lin Jian fue categórico al afirmar que Beijing protegerá con firmeza los intereses legales de sus empresas, en respuesta a la maniobra que pretende desplazar a CK Hutchison de los puertos situados en ambos extremos del Canal.
Analistas chinos señalan que la decisión panameña no puede entenderse fuera del contexto de la presión directa ejercida por Washington, que busca reducir la presencia económica china en infraestructuras estratégicas de América Latina y reposicionar a corporaciones estadounidenses como actores dominantes.
El investigador Zhou Mi, del Instituto Chino de Cooperación Económica Internacional, advirtió que Panamá corre el riesgo de destruir su reputación como destino de inversión extranjera, al mostrar que los capitales pueden ser expulsados mediante decisiones políticas disfrazadas de legalidad. A su juicio, esta incertidumbre podría reconfigurar rutas logísticas globales y debilitar el papel histórico del Canal como eje del comercio interoceánico.
Este conflicto se superpone con el movimiento corporativo encabezado por BlackRock, el mayor fondo de inversión del planeta, que adquirió el control de Panama Ports Company en una operación respaldada abiertamente por la Casa Blanca. Donald Trump llegó incluso a presentar la compra como una “recuperación” del Canal de Panamá, construyendo una narrativa de seguridad nacional que oculta un proceso de recolonización financiera.
Aunque el Canal no es operado por empresas privadas, el control de los puertos de Balboa y Cristóbal permite vigilar flujos comerciales, influir en cadenas logísticas y condicionar el tránsito marítimo en escenarios de tensión internacional, un objetivo estratégico clave para Washington en su pulso global con China.
Mientras CK Hutchison administraba Balboa moviendo más de 3,2 millones de contenedores anuales, el Estado panameño recibía ingresos marginales, producto de un marco legal que, según la propia Fiscalía panameña, otorgó privilegios desproporcionados a operadores privados extranjeros sin garantizar beneficios estructurales al país.
La ruptura de Panamá con la Iniciativa de la Franja y la Ruta en 2025, tras presiones directas de funcionarios estadounidenses, profundizó este giro geopolítico. Lejos de fortalecer su soberanía logística, el país terminó sustituyendo un actor chino por un conglomerado financiero alineado con Washington, consolidando un modelo de dependencia corporativa.
Hoy, con CK Hutchison activando arbitraje internacional y China elevando el tono diplomático, el Canal de Panamá vuelve a convertirse en epicentro de la disputa por el control del comercio global, atrapado entre intereses financieros transnacionales, presiones imperiales y la incapacidad estructural del Estado panameño para convertir su posición geográfica en poder soberano.
Lo que se libra no es solo un litigio portuario: es una batalla por el dominio de los flujos comerciales del siglo XXI.
Autor: teleSUR-cc
Fuente: Agencias