La migración venezolana como arma política: Estados Unidos y su estrategia de desestabilización
Un informe publicado por el Grupo de Investigación y Análisis Misión Verdad revela como la migración venezolana, fenómeno que ha captado titulares internacionales durante los últimos años, no puede entenderse como un simple desplazamiento poblacional impulsado por factores económicos.

Se estima que más de 11 millones de migrantes latinoamericanos irregulares habitan en la actualidad territorio estadounidense. Foto: EFE
3 de abril de 2025 Hora: 11:41
Según la publicación de Diego Sequera, este éxodo forma parte de una estrategia deliberada de desestabilización orquestada por Estados Unidos contra Venezuela. En su exhaustivo análisis «Notas sobre migración, diáspora y trenes», Sequera desentraña los hilos que conectan la política exterior estadounidense con el fenómeno migratorio venezolano, aportando una perspectiva crítica sobre un tema frecuentemente simplificado en los medios internacionales.
Sequera apoya su investigación en los estudios de la catedrática Kelly Greenhill, especialista en seguridad internacional y profesora de la Universidad Tufts, quien acuñó el concepto «weaponized migration» (migración como arma). En su libro «Weapons of Mass Migration: Forced Displacement, Coercion, and Foreign Policy«, Greenhill documenta cómo ciertos actores estatales y no estatales utilizan los desplazamientos humanos como herramientas de coerción política.
«Lo que plantea Greenhill es fundamental para entender el caso venezolano», señala Sequera. «La promoción deliberada de flujos migratorios puede utilizarse como una forma de guerra no convencional para presionar a gobiernos adversarios y generar crisis en países objetivo».
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El analista venezolano subraya que la migración sigue siendo instrumentalizada como parte del repertorio de medidas coercitivas unilaterales impuestas por Washington, comúnmente conocidas como «sanciones», que han impactado severamente la economía venezolana desde 2014.

Las sanciones como catalizador
Sequera establece una correlación directa entre la intensificación de las sanciones estadounidenses y los picos migratorios venezolanos. «No es casualidad que los mayores flujos migratorios coincidan con los períodos de recrudecimiento de las medidas coercitivas», afirma en su investigación.
Citando datos del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR), Sequera argumenta que las sanciones fueron responsables de al menos 40.000 muertes en Venezuela entre 2017 y 2018, cuando se intensificaron las restricciones financieras y comerciales contra el país.
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«Las sanciones no solo han devastado la economía sino que han creado las condiciones propicias para fomentar la migración», explica el investigador. «Este es precisamente el objetivo: generar presión interna contra el gobierno venezolano mediante el sufrimiento de la población».
La narrativa de la «crisis humanitaria»
Un aspecto a destacar del análisis publicado por Misión Verdad es cómo se ha construido mediáticamente la narrativa de la «crisis humanitaria» en Venezuela. De acuerdo a Sequera, esta construcción discursiva ha servido para justificar intervenciones extranjeras mientras se omite sistemáticamente el papel de las sanciones en la generación de dicha crisis.
«La mayoría de los análisis mainstream sobre la migración venezolana parten de una premisa engañosa: atribuyen el fenómeno exclusivamente a la ‘mala gestión’ del gobierno bolivariano, ignorando deliberadamente el impacto de las medidas coercitivas unilaterales», apunta Sequera.
El investigador destaca cómo Greenhill identifica este patrón en numerosos casos históricos donde potencias hegemónicas han empleado la migración como herramienta de desestabilización. «Lo que vemos en Venezuela es un caso de manual sobre cómo generar condiciones que propicien el éxodo poblacional para luego utilizarlo políticamente», señala.

El Tren de Aragua: Instrumento narrativo de Washington
Sequera revela en su investigación cómo la administración Trump instrumentaliza el fenómeno del Tren de Aragua (TdA) para sus objetivos geopolíticos. «Tras una etapa de maduración de titulares y coordenadas convenientes, una vez más vienen los papers. En el caso del TdA, Estados Unidos y la segunda administración Trump usan un trabajo que puede aceptarse como un documento rector: el informe que realizó el Heritage Foundation el 5 de diciembre de 2024, ‘Descarrilando el Tren de Aragua'», señala el analista.
Este informe, firmado por Joseph Humire, investigador de un think tank que ha suministrado directrices políticas para ambas administraciones Trump, magnifica deliberadamente el alcance del TdA, transformando presunciones en «confirmaciones irrefutables» y suposiciones en «verdades categóricas», según explica Sequera.
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El documento establece tres premisas fundamentales que Sequera identifica como parte de la narrativa anti-venezolana promovida desde 2015: el TdA como producto de políticas gubernamentales venezolanas que fusionan Estado y redes criminales; su supuesto objetivo de control territorial e imposición de economías criminales; y el llamado a una acción conjunta hemisférica contra esta red.
«El trabajo afirma que las prisiones funcionan como ‘centros de poder para los objetivos geopolíticos del presidente venezolano Nicolás Maduro'», cita Sequera, añadiendo que Humire cataloga al TdA como «el proxy perfecto y una herramienta de guerra asimétrica para desestabilizar países democráticos, mientras conserva un alto grado de negación plausible».
Doble estándar en la política migratoria estadounidense
Sequera expone en su trabajo el flagrante doble estándar en la política migratoria estadounidense. «Mientras Washington promueve condiciones que fuerzan la emigración venezolana, simultáneamente criminaliza a los migrantes que llegan a su frontera», argumenta.
Esta contradicción, según el analista, revela la instrumentalización política del fenómeno migratorio. «No les interesa el bienestar de los venezolanos; la migración es simplemente una herramienta más en su arsenal para presionar al gobierno bolivariano», sostiene.
Frente a esta estrategia, Sequera destaca los esfuerzos del gobierno venezolano para contrarrestar estos efectos, incluyendo programas como «Vuelta a la Patria» que facilitan el retorno de migrantes, así como medidas económicas para estabilizar la economía pese a las restricciones internacionales.
«Lo que está en juego no es simplemente un fenómeno migratorio, sino la soberanía de una nación frente a tácticas de guerra híbrida», concluye el analista.
La investigación, sustentada en el trabajo académico de Greenhill y otros especialistas, ofrece una perspectiva clave para entender las dimensiones geopolíticas del fenómeno migratorio venezolano más allá de los relatos simplistas predominantes en medios occidentales.
Autor: teleSUR - Daniel Ruiz Bracamonte
Fuente: Misión Verdad