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41 años de la victoria de la Revolución Islámica en Irán
Publicado 22 febrero 2020





La conmemoración de la victoria de la Revolución Islámica en Irán este año difiere de las anteriores, pero cómo no sería diferente  si  su cuadragésima primera vela fue encendida por la sangre del líder, el teniente general Qassem Soleimani, y el comandante Hajj Abu Mahdi Al-Muhandis y sus compañeros.

La conmemoración de la victoria de la Revolución Islámica en Irán este año difiere de las anteriores, pero cómo no sería diferente  si  su cuadragésima primera vela fue encendida por la sangre del líder, el teniente general Qassem Soleimani, y el comandante Hajj Abu Mahdi Al-Muhandis y sus compañeros.

Ellos sembraron con su sangre el camino revolucionario, con esmero y  convicción plena forjaron el camino para alcanzar la gloria , el orgullo y la dignidad de  esta nación con sus sangre derramada,  preservando  así la revolución islámica , sus principios y lemas.

Su llama aún está en el apogeo de su latido, persistiendo en el alcance de su expansión y prueba de ello ha sido la marcha de apoyo desbordada en Irak e Irán en el acto fúnebre  de los líderes mártires del eje de la resistencia que marcó la solidaridad con esta revolución formando una huracán frente al proyecto estadounidense  y exigiendo así  la retirada de sus fuerzas de la región en apoyo al eje de la resistencia.

A partir de aquel momento, el desarrollo de los eventos se aceleró, y el presidente estadounidense Donald Trump anunció un acuerdo a toda prisa en un intento de formar un salvavidas alrededor del desquebrajado proyecto estadounidense-israelí en la región.

Esto es lo que el líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Ali Khamenei, confirmó: hoy más que nunca Irán con su revolución, con la sabiduría de su liderazgo y la conciencia de su gente, ha alcanzado las filas de los países desarrollados a nivel mundial a través de sus logros nucleares, espaciales, científicos, médicos, militares y tecnológicos, imponiéndose y convirtiéndose con ímpetu en un número difícil en las ecuaciones internacionales,  posicionándose como un actor internacional importante que tiene su peso, consideración e impacto.

El acuerdo nuclear, lo que representa como modelo, ubicó al Estado revolucionario a nivel internacional y europeo en particular, e incluso dentro de los Estados Unidos hasta que este último  se haya preocupado por el  gran rol que Irán está jugando  en estándares  internacionales y que trascendió  la región de Asia occidental,  para ocupar una posición adelantada de cooperación muy extensa y cordial   en América Latina.

Washington teme la consolidación de las relaciones y las repercusiones de tal acercamiento, cuestión que obligó a Washington a acelerar la movida en América Latina.

A nivel regional, lo que fortaleció la posición  de Irán ha sido  su liderazgo, en cuanto a la guerra contra el terrorismo takfiri y wahhabi, y por lo tanto ese  proyecto para la división  y la discordia en la región se redujo a su mínima expresión.

Sumado a ello, su presencia visionaria en la región,  fortaleció y logró la  solidez y la cohesión del  eje de la  resistencia formando un bloque que, en unidad, logró cambiar  las escalas, los cálculos y las ecuaciones y transformar  las reglas del enfrentamiento, confundiendo así las cuentas enemigas  logrando muchas victorias para mantener la brújula viva  de la causa central que es Palestina.

La revolución iraní y su eje nunca creyeron, como otros, en acuerdos, treguas y negociaciones, el martirio de Qassem Soleimani en el camino a Jerusalém ha sido sólo una prueba de convicción, su  testimonio marcó el final de una etapa y el comienzo de otra cuyo objetivo será la salida de las fuerzas estadounidenses de la región.

Es una ecuación dibujada con la sangre del martirio que redujo el camino de la lucha para alcanzar  los objetivos de la revolución islámica por la independencia y la emancipación del yugo estadounidense y, en tal sentido, el desarrollo de esta etapa dependerá de las capacidades y del esmero de nuestra juventud para mantener a nuestros pueblos libres y victoriosos.

Estas son brevemente las bendiciones y logros de la revolución islámica que nos brindó el orgullo, la dignidad y el poder y, en su cuadragésimo primer aniversario, seguirá y permanecerá  el sendero del Imam Khomeini  llenando de victorias nuestros caminos  desde Palestina pasando por Líbano, Siria, Yemen e Irak y por cada país o cada persona que aspira enfrentar la política imperialista de Estados Unidos, para garantizar así la permanencia del espíritu revolucionario en el tiempo, cuyas semillas todavía germinan en la tierra y los corazones de los que liberarán el yugo.

Cada vez que la verdad triunfe sobre la falsedad será un referente de victoria de la revolución islámica.

* Analista del canal iraní Al Alam. Traducido por Isabel Frangie.


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