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Caso Rusia–Bielorrusia: ruptura a la estabilidad mundial
Publicado 30 agosto 2020


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El nuevo objetivo principal es Bielorrusia, pero además buscan como segundo objetivo calentar a los opositores del presidente Putin en la vecina Rusia.

Al presidente de la Federación de Rusia Vlamidir.V.  
Al presidente de la República de Bielorrusia A.G. Lukashenko.
Al presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros.
y a nuestros pueblos…

La Unión de los Pueblos de Rusia y Bielorrusia está viviendo un momento histórico. La hermandad centenaria de luchas, victorias y estabilidad social está sujeta a sofisticados ataques desde fuera, los mismos que desde el norte de nuestra América busca perpetuar el unilateralismo en el mundo. Estos mismos tentáculos imperiales que intentan imponerse en la región latinoamericana rompiendo la unidad de los pueblos por medio de golpes de estado, bloqueos económicos, magnicidios políticos e incluso la infiltración del terrorismo dentro de los estados democráticos. En la región Eurasia lo vimos en el caso Ucrania y hoy están realizando su nefasto plan en las relaciones ruso-bielorrusas.

Estamos convencidos de que una alianza sólida de nuestros países es la base de la seguridad económica, política y militar, un elemento clave de la seguridad de los miembros de la Comunidad de Estados Independientes y la Unión Económica Euroasiática, que serán los próximos en imponer la agenda en cuanto a economía mundial.

El cínico ataque contra Bielorrusia fue planeado hace mucho tiempo. Hoy está ligado a las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020. Su objetivo estratégico es destruir el estado bielorruso y nuestra unión, debilitando así a todos los países de la CEI y rompiendo sus lazos de integración.

Este artículo está dirigido tanto al liderazgo de Rusia - Bielorrusia como a todos los jefes de estados que creen y luchan en las esferas internacionales por el pluriculturalismo en el mundo. Los resultados de esta nueva intromisión, atenta contra el pasado histórico en común y una alianza estratégica para el devenir de las naciones.

La mayor catástrofe mundial, que fue la caída de la URSS después de sus tantos y reconocidos avances en materia social y política, infligió graves daños a los pueblos eslavos, violando su unidad territorial y poniendo en peligro la comunidad política, socioeconómica y cultural.

El tiempo nos pone cada vez en una situación de supervivencia, nos exige la preservación de la paz civil, la salvación y defensa de nuestros estados, democráticamente constituidos. Estos derechos, están cada vez más amenazados por los adversarios externos liderados por la élite política, financiera y militar de los Estados Unidos. Esto se traduce en sanciones económicas, guerra de información y una fuerte presión política en todo el perímetro de nuestras fronteras. El mismo guion que se implementó en Cuba y que hoy se radicaliza más en Venezuela. La nación de libertadores, de hombres y mujeres que han impulsado grandes cambios en pro de la igualdad y la autodeterminación de naciones libres. Pero que no obstante, está acompañada con las mayores riquezas del mundo y que ante la crisis ya anunciada del capitalismo, Venezuela se perfila para ellos como la salvadora de las grandes industrias que busca socavar con nuestras riquezas naturales, y con ellas la dignidad del pueblo venezolano.    

El destino de Rusia como potencia y contraposición a una ‘’Super potencia’’ de guerra y saqueo como lo son las élites de los EEUU depende de la solución de este problema. Es por ello que, no podemos creer que los más de 11.000 kilómetros de distancia que nos separan geográficamente significa deslindarnos de los acontecimientos mundiales.

Las declaraciones e iniciativas de los líderes de Rusia y Bielorrusia han confirmado repetidamente que son conscientes de la gravedad de los desafíos actuales. Todas las fuerzas de pensamiento patriótico tienen el entendimiento de que podemos responder adecuadamente a ellas solo confiando en relaciones estrechas y protegiendo los intereses comunes. El deseo de esto formó la base del Estado Unión de Rusia y Bielorrusia. Su creación fue un paso importante para superar las consecuencias del devastador acuerdo de Belovezhskaya de 1991 (Disolución oficial de la URSS y creación de la Comunidad de Estados Independientes).

En el camino de nuestras aspiraciones fraternales se encuentran los intereses egoístas del capital transnacional, que expresan Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. En un esfuerzo por salvar al capitalismo global que está completamente inmerso en una crisis, utilizando los mecanismos de las "guerras híbridas" de todas las formas posibles, expanden e incitan al "caos controlado", como ocurrió en Venezuela en las ‘’guarimbas’’ protestas violentas de la ultra derecha fascista en 2014 y 2017.

El nuevo objetivo principal es Bielorrusia, pero además buscan como segundo objetivo calentar a los opositores del presidente Putin en la vecina Rusia.

A los opositores del gobierno de Alexander Lukashenko, democráticamente elegido, se le quiere plantar el mismo papel que la "revolución naranja" en Ucrania. Y, como es habitual esto se hace con el pretexto de unirse al “mundo libre” o como gritaban en Plaza Altamira, en Caracas – Venezuela: ‘’Venezuela libre’’.

Bielorrusia ha logrado no solo preservar lo mejor de la experiencia soviética, sino también multiplicarla. En el último cuarto de siglo, ha asegurado un crecimiento constante de su potencial económico. Si las fuerzas antinacionales, cipayos de Washington logran destruir las conquistas únicas, esto pondría fin al joven Estado bielorruso. Esto supondrá un duro golpe para los intereses de Rusia, privándola de su aliado más importante y fiable en el continente. Esto pondrá en peligro la seguridad y la estabilidad en todo el espacio euroasiático.

Para frustrar planes destructivos, debemos pasar de declaraciones y protocolos a medidas concretas, acciones urgentes y decisivas. Su objetivo debería ser el máximo fortalecimiento de la Unión Ruso-Bielorrusa. Es urgente intensificar las actividades de sus instituciones en todos los ámbitos. Debería elaborarse un programa claro de interacción política, económica, social, científica y cultural de los estados hermanos frente a una amenaza histórica.

Las fuerzas patrióticas populares, los partidos, los movimientos sociales no solo de Euro Asia sino también del mundo, donde deberíamos de apegarnos a un programa de acción:

1- Ampliación de la cooperación económica mutuamente beneficiosa. Ésta es la base sobre la que se debe construir una relación sólida. Necesitamos un análisis sereno y objetivos de todo nuestros vínculos comerciales y económicos. Donde se implemente innovadores métodos de pago y estimular la industrialización de las naciones. Acortando así las dependencias únicamente petroleras, caso Venezuela.

2- Fortalecimiento máximo de la interacción entre Rusia, Bielorrusia y Latinoamérica. Creación de una amplia red de empresas conjuntas. En primer lugar, esto se aplicaría en áreas como la ingeniería mecánica, petrolera, gasífera, la electrónica y otros ámbitos como la agricultura, la industria textil e inclusive fortalecer las experiencias de China como lo es ‘’la ruta de la seda’’ que ha llevado a China introducirse en los mercados estadounidenses donde los supremacistas del norte han perdido ganancias sustanciosas y terrenos económicos. Recordemos que, en años soviéticos esta interacción fueron el gran éxito de estas naciones. Es necesario revivir y desarrollar la experiencia previa. (Un ejemplo convincente es la empresa productora de tranvías ruso-bielorrusa Belkommash-Siberia que opera en el presente en Novosibirsk (Rusia), cuya creación fue iniciada por el alcalde comunista Anatoly Lokot).

3- Un aumento significativo de plazas en las universidades rusas y latinoamericanas. Es inaceptable que nos falte la iniciativa en este ámbito, mientras Europa caso específico; Polonia atrae activamente a jóvenes del mundo a sus universidades. Recordemos que los ocupantes nazis crearon las metodologías académicas de lo que se enseña en las universidades de Varsovia y Cracovia. La columna vertebral de los ‘’pedagogos’’ incluye a aquellos que acarician los sueños imperiales, duermen en deseos supremacistas y se regocijan en su visible racismo.

4- Ampliación significativa de actividades sobre los métodos de la diplomacia pública. Es necesario involucrar a los movimientos sociales de nuestros países en los procesos de integración, como lo concretaría en vida el comandante de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez.

5- La lucha coordinada de Rusia, Bielorrusia y Latinoamérica contra el coronavirus. Aquí, la coordinación de las medidas preventivas debe combinarse con la provisión completa de vacunas antivirales de fabricación rusa para todos los ciudadanos del mundo. Aplaudiendo los avances, ayuda humanitaria que se ha comprometido Rusia con países de latinoamericanos. Ejemplo de ello, la fabricación de la vacuna rusa en Cuba y Venezuela.

6- Uso generalizado de nuestro potencial cultural, idiomas, tradiciones, logros históricos. Apoyo a los medios de comunicación que ayuden a fortalecer los lazos entre nuestros pueblos y la interacción interestatal. Creemos que en el caso específico de Venezuela, se debe evaluar a aquellos medios que cuentan con el apoyo del estado e inclusive que son del estado y carecen de una estrategia comunicacional para visibilizar las guerras hibridas que se está implementando en el mundo, es inadmisible ver en portales rusos como se miente de una manera infame sobre la situación de Venezuela, claro que debemos entender que son los mismos obsecuentes del imperialismo que aquí gritan ‘’no al putinismo’’ y en Venezuela ‘’no al madurismo’’.

Bien nos exhortaba el presidente Nicolás Maduro sobre este tema. Cito textualmente:
"Yo creo que nosotros ameritamos ampliar, afinar y expandir el esfuerzo por la batalla (comunicacional) en defensa al derecho a la independencia, la paz y la verdad de Venezuela a todos los niveles en el campo internacional, empezando por América Latina y el Caribe".

De esta manera, los insto; querido Vladimir Vladimirovich, Alexander Grigorievich, y al presidente Nicolás Maduro Moros, a que tomen medidas exhaustivas para eliminar cualquier obstáculo en el camino de estas nuevas relaciones en el mundo multipolar. Asegurar la plena divulgación del enorme potencial de nuestras naciones, y el respeto al Principio de NO Injerencia en los Asuntos Internos de los Estados, como pilar fundamental del derecho internacional. No hay duda de que esto contará con el firme apoyo de nuestros pueblos, quienes siempre han sacrificado a sus hijos por la independencia, la soberanía, la libertad y la igualdad.

¡La garantía de nuestra supervivencia en estos momentos de guerra, es el principio del desarrollo de un modelo político más humano!

Debemos comprender claramente que el mundo está entrando en una zona de convulsiones políticas y socioeconómicas. Son provocadas por la crisis irreversible del proyecto estadounidense de expansión global neoliberal. Con Estados Unidos al borde de una verdadera guerra civil, esta turbulencia se vuelve aún más peligrosa. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos pueden provocar una nueva ola de desespero. La perspectiva del colapso de las bases políticas, financieras y económicas del capitalismo global está emergiendo en la agenda mundial. Estamos en un punto de inflexión histórica, no podemos ser enterrados bajos los escombros de un sistema decrépito, debemos garantizar la independencia y el desarrollo sustentable para las próximas generaciones.


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