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Los activistas estadounidenses fueron arrestados ilegalmente tras ser sacados de manera forzada de la embajada venezolana.

Los activistas estadounidenses fueron arrestados ilegalmente tras ser sacados de manera forzada de la embajada venezolana. | Foto: Reuters

Publicado 15 mayo 2019

Existe un paralelismo entre la situación que enfrentan los activistas en la embajada venezolana y el propio país suramericano ante las agresiones del Gobierno de Donald Trump.

La Policía de EE.UU. irrumpió este 16 de mayo de forma ilegal en la embajada venezolana en Washington y arrestó a los activistas que habitan el edificio desde mediados de abril, ante la amenaza de usurpación de Carlos Vecchio, "representante" del opositor Juan Guaidó. La acción violó la Convención de Viena y sentó un peligroso precedente en cuanto al trato de los espacios diplomáticos.

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Existe cierto paralelismo entre la situación que enfrenta el colectivo de activistas y el propio país suramericano, que también es víctima de agresiones reiteradas por las fuerzas del Gobierno que preside Donald Trump.

Bloqueo de alimentos 

Los miembros de organizaciones estadounidense como Code Pink y Popular Resistance fueron víctima del bloqueo en el suministro de alimentos. Incluso, los activistas enviaron bolsos para que se los llenen de comida, pero en algunos casos los opositores que asediaban en las cercanías del edificio lo impedían.

De forma similar actúa el Gobierno de EE.UU. contra Venezuela, al que ha pretendido imponer un cerco en el que también se ha buscado suprimir el envío de medicinas necesarias para el pueblo venezolano y su subsistencia.

Violación a la soberanía y a la ley internacional

El hostigamiento a la sede diplomática venezolana en Washington es parte de la agenda de agresión que ejecuta el Gobierno estadounidense contra Venezuela. Sin embargo, según el artículo 22 de la Convención de Viena, los locales de la misión diplomática no pueden ser penetrados por agentes del Estado receptor sin consentimiento del jefe de la misión, por lo que solo podrían entrar en la embajada con autorización de los representantes diplomáticos de Venezuela en el país.

De esta manera, EE.UU. ha violado reiteradamente el derecho internacional, al permitir que los seguidores de Juan Guaidó asediaran la embajada hasta la invasión ilegal por parte de la Policía de Washington.

A su vez, numerosas acciones estadounidenses han buscado violar la soberanía de la nación suramericana. Recientemente, la Armada Nacional Bolivariana (ANB) informó sobre una incursión marítima en la que el buque USCG James, que opera en el Mar Caribe adscripto a la Guardia Costera de EE.UU., ingresó sin autorización a "zona económica exclusiva" venezolana.

Hay que destacar las constantes sanciones económicas contra Venezuela, que limitan la posibilidad de satisfacer las necesidades del pueblo y constituyen una agresión directa al bienestar y estabilidad de los venezolanos.

Ataques a servicios públicos

El corte del suministro eléctrico fue una nueva medida de presión para que los activistas a favor de la Revolución Bolivariana abandonaran la embajada. De igual forma, el servicio de agua también fue limitado desde el exterior, pese a no existir razones ni motivos justificables para ello.

Este accionar es similar a los sucesos del pasado marzo en Venezuela, en el que una serie de ataques al sistema eléctrico ocasionó varios apagones en el país, con el objetivo de paralizar las actividades y generar u clima de zozobra y desestabilización.

Pese a esto, el Gobierno venezolano ha podido combatir este accionar contra el pueblo.

Amenaza de intervención militar

Las constantes amenazas enviadas por altos dignatarios del Gobierno de Trump y su abierto respaldo a acciones violentas como el fallido golpe de Estado del 30 de abril representan una violación a la soberanía venezolana y ponen de manifiesto las intenciones intervencionistas e injerencistas del Gobierno norteamericano.

Esto se refleja en la invasión de la embajada venezolana en Washington, que es considerado ilegal desde el punto de vista del derecho internacional.

Apoyo del Gobierno de EE.UU. al golpe de Estado

Los activistas de la organización Code Pink denunciaron que la Policía y el Servicio Secreto de EE.UU. colaboran con el asedio a la embajada venezolana, ya que las autoridades ayudan a los opositores venezolanos con el bloqueo al acceso de alimentos y agua a la embajada.

Asimismo, el Gobierno de EE.UU. apoyó y dirigió el fallido intento golpista del 30 de abril, en el que el opositor Juan Guaidó recibió aliento de funcionarios estadounidenses como el senador Marco Rubio.

“No dejes que te quiten esta oportunidad (...) No permitas que este momento se escabulla. Puede que no vuelva”, aseguró Rubio a través de su cuenta en la red social Twitter.

De forma parecida se expresaron voces gubernamentales como el asesor de Seguridad Nacional del Gobierno estadounidense, John Bolton y el secretario de Estado de esa nación, Mike Pompeo.

Mirada indiferente de la comunidad internacional

Ante este accionar violento y desestabilizador del que es objeto Venezuela, la comunidad internacional en su gran mayoría, no solo no ha repudiado los ataques imperiales, sino que tampoco ha censurado a EE.UU. a disminuir los ataques.

Esto se puede ejemplificar con el mismo movimiento en la embajada, del que se han escuchado pocas voces denunciando las agresiones sufridas por el colectivo que residió en la embajada con anuencia del Gobierno que preside Nicolás Maduro.


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