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La MONUSCO no ha logrado, más allá de la protección puntual de poblaciones, pacificar una región azotada por la violencia hace veinte años.

La MONUSCO no ha logrado, más allá de la protección puntual de poblaciones, pacificar una región azotada por la violencia hace veinte años. | Foto: Twitter: MONUSCO

Publicado 1 enero 2021


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Se trataría del más reciente episodio de ataque de una organización aliada al llamado Estado Islámico en Centroáfrica.

Al menos 24 personas murieron en un ataque de los rebeldes ugandeses de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) en la provincia de Kivu del Norte, al este de la República Democrática del Congo (RDC), comunicaron este viernes las autoridades congoleñas.

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El ataque tuvo lugar el último día del año a unos 8 km de la localidad de Eringeti, territorio de Beni, cuando los agricultores que se dirigían al campo fueron sorprendidos por los rebeldes y decapitados, indicó el delegado del gobernador de Eringeti, Sabiti Njiamoja.

Njiamoja declaró a la prensa: "Ayer os dije que había 16 muertos y esos cuerpos están en camino a Eringeti. Otros siguen en el bosque, serán unos veinte cuerpos, todos asesinados por combatientes de las ADF".

Además, un grupo de personas, en su mayoría agricultores, fueron secuestrados por los atacantes y el Ejército se encuentra rastreando la zona, según confirmó Njiamoja.

"¡Es complicado! Esta situación está creando un gran pánico en Eringeti (...) Presentamos nuestras condolencias al pueblo de Eringeti, porque es una situación desoladora", dijo el delegado del gobernador de la localidad.

Las ADF empezaron su campaña violenta en 1996 en el oeste de Uganda como contestación política al presidente ugandés, Yoweri Museveni, a quien acusaban de ir contra los musulmanes, pero el ejército ugandés forzó su repliegue a la frontera con la entonces Zaire (en 1997 cambió su denominación oficial a República Democrática del Congo, tras la caída de Mobuto Sese Seko). 

Desde allí realizan incursiones en territorio congoleño, que incluyen saqueos para conseguir víveres.

Su programa es difuso. Más allá de una posible conexión con la organización yihadista Estado Islámico, su "modus operandi" consistente en atacar y ocultarse gracias a una geografía montañosa, que les permite escapar a las operaciones del ejército congoleño y de la misión de Naciones Unidas (ONU) sobre el terreno.

El noreste de Congo Kinshasa lleva años sumido en un conflicto alimentado por las milicias rebeldes y los ataques de soldados del ejército regular, pese a la presencia de la fuerza de paz de la ONU, la cual tiene desplegados a más de 15.000 efectivos en el país.
 


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