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Ilka Oliva Corado
Ilka Oliva Corado

Escritora y poetisa. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Se graduó de maestra de Educación Física para luego dedicarse al arbitraje profesional de fútbol. Hizo estudios de psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera interrumpida por su decisión de emigrar a Estados Unidos en 2003, travesía que realizó como indocumentada cruzando el desierto de Sonora en el estado de Arizona. Es autora de cuatro libros.

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Para no ir tan lejos, ahí está el país vencido, que con todo lo que pasó en tiempos de dictadura era para que a estas alturas en lugar de neoliberalismo y desmemoria, la sociedad hubiera reconstruido su tejido social, encarcelado a los que cometieron crímenes de lesa humanidad desde el gobierno y haber levantado la infraestructura. 

Hace poco, pero es que no han pasado ni diez años para decir que fue hace mucho tiempo, repito: hace poco, que el gobierno de Lenin Moreno masacró a diestra y siniestra a cuanto indígena se le dio la gana y regó la sangre de su pueblo como escupitajo de un traidor inflado de su poder y de su arrogancia.  Las imágenes dantescas le dieron la vuelta al mundo, el pueblo ecuatoriano clamaba por ayuda, el Estado lo masacraba a plena luz del día, cosa que ni en las dictaduras de décadas pasadas en Latinoamérica. 

Es política de Estado en  sociedades con gobiernos neoliberales, la violencia contra la mujer y las masas empobrecidas y explotadas. Antes que el brazo armado está el recurso de la religión que manipula emocionalmente  a los excluidos pero que violenta doblemente a las mujeres por su género. En nombre de la fe, amparados por religiones misóginas muchos hombres ejercen la violencia de género a tal grado de llegar a los feminicidios. Eso no es nuevo, no estamos descubriendo el agua azucarada. Pero un Estado ausente, infestado de corrupción, donde se propaga el machismo, la misoginia, la homofobia y se alimenta el patriarcado sistemáticamente es el responsable de la violencia de género y todo su contexto.

Hoy, 20 de enero de 2021 ha sido un día histórico en Estados Unidos y en el que millones de mujeres se sienten orgullosas y emocionadas de ver a una mujer llegar a la vicepresidencia del país.

Oriundo de Durango, el padre Pedro Pantoja Arreola nació en El Ejido San Pedro del Gallo, un sacerdote que formó parte de la corriente católica de la Teología de la Liberación. Fundador de la Casa del Migrante de Saltillo, el padre Pedro como era conocido por la comunidad migrante, por obreros y campesinos  fue más allá del ritual de la sotana y la investidura sacerdotal y se entregó a la lucha por la defensa de los derechos humanos de los más explotados del sistema sin detenerse a pensar en nacionalidades, colores de piel o credos; acción que muchas veces puso su vida en riesgo.

La escritora extraordinaria que nunca se lo creyó, demasiada pureza en su alma como para caminar por la vida con el ego de la intelectualidad. Sus textos se abrían paso entre la vida diaria, con la máquina de escribir sobre sus piernas en lo que cuidaba a sus hijos pequeños. La habitación propia de la que habla Virginia Woolf fue para Clarice esa máquina de escribir que la salvó del vacío.

El balompié es del pueblo, del arrabal. Como lo son las flores silvestres, la hiedra, los zacatales y las calles enlodadas. Las casitas de adobe, de champas de lámina, el hambre, los sueños inalcanzables, el lomo macizo y curtido, la frente en alto, la mano amiga, el hombro que apoya, la mirada que lleva el alma en las pupilas.

El proceder y la pasividad de la población guatemalteca es interesante a nivel de análisis, ve que manifestar porque una turba de cuatreros se embolsó millonadas de quetzales desde el Gobierno pero voltear a ver a otro lado cuando asesinan y despojan de sus tierras a los pueblos originarios. Los Gobiernos pueden imponer estados de sitio en lugares clave donde aterrizan las avionetas con droga y dejar a esas comunidades indígenas incomunicadas durante meses, que desde la capital la intelectualidad mestiza no dice ni pío. También estos Gobiernos llevan décadas destruyendo el hábitat de estas comunidades con las mineras, tampoco la dignidad capitalina se ha sentido aludida. Allá en el oriente, colindando con Honduras y El Salvador, la gente se está muriendo de hambre, la hambruna hizo mella, no de ahora, de años, pero que se mueran solos por analfabetas, por pobres, por campesinos,  que los capitalinos para allá no voltean a ver. ¡Jodás vos!

Intento abrir la puerta de la panadería y el viento que está en contra lo hace más difícil pero además es una puerta antigua, con bisagras antiguas sin mantenimiento que vuelven a la puerta una fortaleza, cuando por fin lo logro se deja ir con aviada y me da en la  espalda, salgo revirada hacia el frente y apenas logro mantener el equilibro.

Puede ser una pandemia, una tormenta, un ventarral, una sequía, no importa, todo se utiliza como pretexto por el Estado para saquear y vulnerar aún más a los excluidos. Tampoco importa el gobierno que esté de turno, no hay gran diferencia entre una y otra marioneta, estos pícaros que logran sentarse en la poltrona llegan solo para robar a manos llenas y jactarse de los privilegios del poder y la impunidad. Guatemala es un país herido de muerte por hijos tiranos, mediocres y traidores.