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Ilka Oliva Corado
Ilka Oliva Corado

Escritora y poetisa. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Se graduó de maestra de Educación Física para luego dedicarse al arbitraje profesional de fútbol. Hizo estudios de psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera interrumpida por su decisión de emigrar a Estados Unidos en 2003, travesía que realizó como indocumentada cruzando el desierto de Sonora en el estado de Arizona. Es autora de cuatro libros.

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Notas recientes

El genocidio palestino lleva décadas realizándose y la atrocidad es incapaz de tocar las fibras más profundas de nuestro ser

¿Acaso no es hora ya que Latinoamérica despierte en dignidad y organice un paro general indefinido que saque a las oligarquías del poder? Para conformar así de una vez por todas la Patria Grande. Es tiempo de tener humildad para escuchar y unirse a la fuerza, dignidad, sabiduría y coraje de los pueblos originarios.

Para cuando los tierreros se elevaban en polvaredas en las calles recién hechas en Ciudad Peronia, llegó una familia que puso una tortillería y también alquiler de bicicletas. Para tener esos dos negocios en un arrabal lleno de gente empobrecida, esa gente  tenía dinero, tres empleadas (indígenas) que torteaban los tres tiempos y los hombres de la casa encargados del negocio de la renta de bicicletas que se contaban por docenas, eso para inicios de la década del noventa. 

Porque muchos votaron con enorme irresponsabilidad con la historia de su país, Ecuador se encuentra en esta segunda vuelta presidencial.

Automáticamente desde el mismo día en que Biden tomó posesión  como presidente de Estados Unidos, el ánimo en la comunidad indocumentada cambió.

Liliana López Foresi, es un referente del periodismo comprometido, no con los que sobornan, ni con los que destruyen, pero con los que resisten y hermanan cuando las papas queman. Es un mito, una leyenda del periodismo que muchos desde la oligarquía argentina a través de los años han intentado desvanecer. Quien piense en periodismo humano, indispensable, responsable, con enfoque de género y ético en Argentina sabe que tiene una representante y es Liliana López Foresi.

¿Que si me frustro pintando? Sí. Entre esta pintura y Oteando hay horas de diferencia, primero pinté Oteando. Me frustré porque tampoco puedo hacer sombras ni matices, no como yo quisiera. Me lavé las manos para quitarme los restos de pintura que tenía y encendí incienso, quemé unas hojas de sage y me pregunté, ¿por qué me frustro? ¿Acaso no es la pintura mi realización? ¿Acaso no son los colores la expresión de mi alma? ¿Por qué entonces si estoy realizando finalmente el que era mi sueño de niña, me molesta tanto no pintar como yo quisiera? Quemo incienso solo cuando necesito armonizar mi espacio, es como llamar a la luz, como llamar a la lluvia, a la niebla. No soy de sol ni del calor del verano, soy de lluvia y mejor si es chipi chipi. Para mí el incienso es eso, trae la armonía de la lluvia y la niebla. El aroma de la naturaleza. Para muchos la meditación pueden ser muchas cosas, yoga, estirar los músculos, caminar, estar unos minutos en silencio, para mí es el incienso. Su aroma inmediatamente me lleva a otro espacio emocional.

Para no ir tan lejos, ahí está el país vencido, que con todo lo que pasó en tiempos de dictadura era para que a estas alturas en lugar de neoliberalismo y desmemoria, la sociedad hubiera reconstruido su tejido social, encarcelado a los que cometieron crímenes de lesa humanidad desde el gobierno y haber levantado la infraestructura. 

Hace poco, pero es que no han pasado ni diez años para decir que fue hace mucho tiempo, repito: hace poco, que el gobierno de Lenin Moreno masacró a diestra y siniestra a cuanto indígena se le dio la gana y regó la sangre de su pueblo como escupitajo de un traidor inflado de su poder y de su arrogancia.  Las imágenes dantescas le dieron la vuelta al mundo, el pueblo ecuatoriano clamaba por ayuda, el Estado lo masacraba a plena luz del día, cosa que ni en las dictaduras de décadas pasadas en Latinoamérica. 

Es política de Estado en  sociedades con gobiernos neoliberales, la violencia contra la mujer y las masas empobrecidas y explotadas. Antes que el brazo armado está el recurso de la religión que manipula emocionalmente  a los excluidos pero que violenta doblemente a las mujeres por su género. En nombre de la fe, amparados por religiones misóginas muchos hombres ejercen la violencia de género a tal grado de llegar a los feminicidios. Eso no es nuevo, no estamos descubriendo el agua azucarada. Pero un Estado ausente, infestado de corrupción, donde se propaga el machismo, la misoginia, la homofobia y se alimenta el patriarcado sistemáticamente es el responsable de la violencia de género y todo su contexto.